NOTICIA4-COMUNICACION

Comunicación al servicio de las empresas: un dilema de la ética

Rogério Artoni

Socio-director

Race Comunicação

Formado en Periodismo. Socio-director de Race Comunicaçã desde 2005, año en el que la empresa pasó a prestar servicios en diversas áreas de la comunicación corporativa, para organizaciones de diversos tamaños y segmentos. Rogério está entre los 350 mayores influyentes de las relaciones públicas del mundo.


Desde el surgimiento de la comunicación corporativa, la discusión sobre la presencia o ausencia de ética en la mencionada área está presente. La percepción que tienen las personas sobre  la reputación en esta rama, ha sido, por décadas, marcada por la idea de que es algo deshonesta, que prospera ayudando a las corporaciones a hacer fortunas evitando verdades inconvenientes, incluso porque la mayoría de las veces la misma está incluida en el trabajo de lobby. En otras palabras, una parte de la población cree que los profesionales de la comunicación que actúan en este mercado son personas que le explican a las corporaciones la mejor manera de mentir al público.

Aunque estoy seguro de que la gran mayoría de ustedes, los lectores, no concuerdan con esa percepción (y yo tampoco), todavía es una imagen perceptible que afecta tanto a la industria de la comunicación y como a la del lobby. Por lo tanto, es una percepción y una imagen, de la que nosotros, profesionales del área, debemos preocuparnos. Cuando hablo de lobby, quiero dejar claro que me refiero a un lobby trabajado de forma ética, dentro de la ley y siempre de modo transparente.

En primer lugar: ¿Existe alguna verdad, así sea pequeña, en esa imagen que se tiene de la reputación? Bueno, seamos honestos – sí y no. Así como en cualquier rama de negocios, hay profesionales buenos e íntegros y hay profesionales dudosos y deshonestos. Sin embargo, hablar de que esto es un problema específico del lobby, es, en mi opinión, un error. Lobby no es sinónimo de mentira, “estilo brasileño” o de engañar al público. Al contrario. Cuando se hace de la manera correcta, el lobby, junto con la comunicación de la empresa o institución, se trata de administrar, seleccionar y proporcionar la información correcta para la persona adecuada. Se trata de facilitar el flujo de información entre empresas, organizaciones y entidades, a los medios y al público. No se trata de dificultar ese flujo, contrario a lo que muchos piensan (incluso, algunos profesionales del área). Y tal vez sea aquí, en ese equívoco, que se encuentra la raíz del problema. Pues, innegablemente, de vez en cuando, aparecen casos de empresas y organizaciones que actúan de forma cuestionable y que luego usan el lobby y las relaciones públicas para sofocar la situación, a veces incluso con mentiras flagrantes. Pero eso, yo argumentaría, que no es un problema de esta área, sino de una organización deshonesta o, al menos, un problema de individuos deshonestos.

Ahora, aquí es donde nosotros, como profesionales del área, consultores y asesores, necesitamos vestir la camisa de educadores. Es fundamental que consideremos como uno de nuestros papeles centrales,  educar y entrenar a representantes de empresas y organizaciones para no sólo tratar con los medios de comunicación, sino también para servirle. Muchos líderes y portavoces de empresas ven a la prensa como una especie de enemigo y las asesorías de prensa y sus lobbies como un arma para detenerla. Por supuesto, en algunos casos, esto puede ser una verdad, pero en la mayoría de los casos no lo es. La prensa debería ser vista como un aliado, un canal de comunicación que permite una conversación con consumidores, clientes y otros stakeholders, y donde se puede encontrar información valiosa sobre los mismos grupos.

Las buenas relaciones entre empresas y prensa crean, en realidad, beneficios para los tres actores involucrados: empresas, prensa y, principalmente, el público. Las primeras tienen la oportunidad de transmitir sus mensajes, los medios de comunicación reciben material valioso y el público recibe información relevante.

En otras palabras -más que una reflexión de una industria inescrupulosa, asesorías de prensa, lobbies y relaciones públicas deshonestas son el reflejo de las organizaciones que representan. La comunicación,  realizada de la manera correcta, independiente del asunto que está tratando, es facilitadora, es mediadora. Sin un área de comunicación estructurada con lobby, asesoría, relaciones públicas, la prensa tendría problemas para acceder a información sobre las instituciones y, en consecuencia, el público tendría el mismo problema. Nos corresponde, como profesionales, con las empresas con las que trabajamos, hacer de nuestra industria la más correcta, ética y próspera posible. Sólo así cambiamos nuestra imagen.

Fuente: Aberje

Etiquetas:

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo si así lo de sea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

ACEPTAR
Aviso de cookies