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Internet of Things, palanca para impulsar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU

Alicia Asín

Cofundadora y CEO Libelium y conferenciante de Thinking Heads

Libelium

Cofundadora y CEO de Libelium. Premio Rey Jaime I 2017 y Women Innovators Awards 2018. Top 100 Most Creative People in Business, según Forbes.

Cofundó en 2006 Libelium, empresa que diseña y fabrica tecnología IoT que permite mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, incrementar la competitividad de las empresas y hacer la sociedad más transparente y democrática. Fue la primera mujer española en recibir el Premio Nacional de Jóvenes Empresarios en 2014.

Reconocida por Marca España como "Española con talento", participó en la campaña internacional de promoción del país junto al músico Alejandro Sanz. En 2017 fue reconocida con el Premio Rey Jaime I y en 2018 obtuvo el segundo puesto en el Women Innovators Awards que concede la Comisión Europea. En 2019 participó como jurado en los Premios Princesa de Asturias y ha sido seleccionada por la revista Forbes en el ranking internacional "Top 100 Most Creative People in Business".

De acuerdo con la visión del World Economic Forum de dar forma a un futuro digital sostenible, inclusivo y fiable, cada vez son más las empresas que se suman al reto de abordar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos por las Naciones Unidas para el año 2030. Y para su consecución la tecnología juega un papel decisivo; en especial, el IoT (Internet of Things).

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible son el camino para lograr un futuro mejor para todos. La unanimidad de criterio en torno a ellos es un logro en una era en la que la inestabilidad política viene marcada por la falta de consenso.

Por eso, cuando el mundo se pone de acuerdo en algo tan relevante y decisivo como son estos 17 retos que hay que alcanzar para mejorar el planeta, no es momento de mirar para otro lado.

¿Qué podemos hacer desde el sector tecnológico para impulsar este cambio? Poner al servicio de los ODS todos los argumentos que sean necesarios para impulsar las inversiones que apoyarán su consecución.

Desde esa perspectiva, hoy la tecnología IoT permite la conexión entre el mundo físico y el digital. ¿Cómo? Midiendo y controlando cualquier parámetro ambiental y enviando la información a Internet. No en vano, el IoT consiste en medir y controlar a distancia cosas que antes no estaban conectadas entre sí, llegando a personas y objetos a los que la tecnología antes no podía llegar. Y, en ese proceso, nos encontramos con avances y mejoras que se sustentan en los objetivos de desarrollo sostenible.

Es indiscutible que la tecnología IoT contribuye a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y la competitividad de las empresas. Entre las principales razones por las que las empresas y las administraciones públicas invierten en ella destacan el mejor uso y conservación de los recursos naturales, la reducción de los costes de fabricación, la mejora de la calidad de los productos y el cumplimiento de las cada vez más exigentes normativas medioambientales.

Aunque los beneficios del IoT están claramente vinculados al desarrollo sostenible, el conocimiento de este vínculo es limitado.

Las empresas y las administraciones públicas deben dar prioridad a los objetivos sostenibles en la fase de diseño de sus proyectos tecnológicos y, al mismo tiempo, maximizar el impacto social de su actividad aumentando el valor de sus propuestas.

Desde el sector privado, las empresas son conscientes de estas nuevas oportunidades y ponen en marcha modelos de desarrollo colaborativo entre empresas que buscan un objetivo común: la creación de un ecosistema que fomente relaciones win-win.

Sin embargo, existen barreras que limitan el desarrollo del mercado del IoT en relación con la sostenibilidad.

En primer lugar, los grandes proyectos y despliegues todavía no han llegado. Se conjetura mucho sobre las repercusiones económicas de los trillones de dispositivos que va a haber conectados cuando la infraestructura todavía está por desarrollar.

Además, existe una reconocida falta de estándares en la tecnología que no permite una interoperabilidad efectiva, lo que en el largo plazo, se traduce en un elevado riesgo de obsolescencia y duplicidad de recursos en detrimento del mejor aprovechamiento de la inversión pública.

Y, lo más importante, se debe producir una transferencia entre quienes tienen la tecnología y quienes tienen el dinero. Para cubrir esa brecha, la iniciativa pública es decisiva. A corto plazo, su acción es necesaria para promover políticas de desarrollo sostenible apoyadas por la tecnología, tanto a nivel reglamentario como económico.

Las empresas del sector IoT valoramos y fomentamos la priorización de los objetivos de sostenibilidad para maximizar el impacto que nuestra acción puede proporcionar a un mundo mejor. Especialmente considerando el impacto en las tres dimensiones del desarrollo sostenible: el crecimiento económico, la inclusión social y la protección del medio ambiente.

La acción coordinada del sector público y privado en línea con los ODS proporcionará los avances que requieren los grandes retos de este siglo XXI. ¿Qué más hace falta para iniciar el camino? La priorización de las inversiones.

Si queremos consolidar el cambio del modelo productivo tan necesario en los países de la vieja Europa, tenemos que reclamar políticas públicas que fomenten y prioricen los cambios necesarios para la transformación de nuestras ciudades, de nuestras empresas y de nuestro entorno más cercano hacia una realidad sostenible.

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