La necesaria década para la acción

Vanesa Rodríguez

Directora de comunicación y relaciones institucionales

Red Española del Pacto Mundial

Vanesa Rodríguez es responsable del diseño e implantación de la comunicación estratégica de la asociación, así como de la coordinación de alianzas público-privadas y de la elaboración y ejecución de los planes de relaciones institucionales.

Vanesa es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense y titulada del Máster Interuniversitario en Sostenibilidad y RSE por la Universidad Jaume I de Castellón y la UNED. Cuenta con amplia experiencia en comunicación corporativa y con medios en el ámbito económico y social. Asimismo, ha trabajado en el área de análisis de sostenibilidad y coordinación de proyectos de RSE y en la puesta en marcha de nuevas herramientas de comunicación social. Colabora en programas superiores formativos en materia de la sostenibilidad y representa a la Red en foros de ámbito nacional.

El año que finalizó recientemente ha sido muy importante para el desarrollo sostenible. En 2019 las agendas de gobiernos y empresas han estado marcadas por palabras como cambio climático, género o economía circular, términos protagonistas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Además, como cierre del año se celebró en España la COP 25 que, aunque no ha satisfecho las expectativas, ha movilizado a la ciudadanía y ha generado un gran debate sobre este gran desafío para la humanidad.

El Pacto Mundial de Naciones Unidas trabaja para implicar al sector privado en el desarrollo sostenible, que se articula de la manera más ambiciosa en la Agenda 2030 y sus 17 ODS. Ésta, entró en vigor en enero de 2016; a modo de punto de inflexión, el 2020 ha sido bautizado por parte de Naciones Unidas como el comienzo de la “década para la acción” para alcanzar los ODS. Esta nueva década (consideraciones lingüísticas a un lado), sin lugar a duda, trae consigo un cambio de mentalidad gestado en los últimos años y nos deja un balance moderadamente positivo al tiempo que señala las urgencias pendientes.

Durante estos cuatros años, en lo que a la implicación de los ODS en las empresas se refiere, destacan claramente algunas conclusiones positivas. Entre ellas, que se ha convertido en un marco generalizado para la sostenibilidad empresarial; que los agentes tienen en ellos un lenguaje compartido para abordar desafíos y logros comunes; o que las grandes empresas han liderado su implicación por delante de la pyme, pues actualmente el 86% de las empresas del IBEX 35 ya incluyen información sobre los ODS en sus memorias de sostenibilidad, frente al dato de que sólo el 78% de las pymes conoce lo que son los ODS. Sin embargo, es una temática que aún no forma parte de la formación de los trabajadores, se hace necesario que los compromisos genéricos a favor de la Agenda 2030 se materialicen en compromisos cuantificables, específicos y comunicables y, sobre todo, que aumente el número de acciones.

Esto no significa que las empresas no hayan reaccionado con celeridad y eficacia ante su responsabilidad en el desarrollo sostenible. Significa que es momento de impulsar las acciones a todos los niveles, con urgencia y activando colaboraciones y alianzas público-privadas que multipliquen y aceleren resultados, ahora que parece que mejora la implicación de las administraciones públicas por los ODS, así como su conocimiento por parte de la población, que hace un año el CIS cifraba en un 10% de la población.

Para hacer realidad este contexto favorable, el Pacto Mundial de Naciones Unidas lleva trabajando con las empresas desde su creación. En concreto, este año celebra su 20 aniversario. Fue en 2000, cuando fue lanzado por el entonces secretario general, Kofi Annan. El objetivo, alinear las estrategias de las empresas con Diez Principios universales relacionados con los derechos humanos, las normas laborales, el medioambiente y la lucha contra la corrupción, así como implicar al sector privado en los objetivos de Naciones Unidas. Hoy es la mayor iniciativa de responsabilidad social y desarrollo sostenible del mundo que buscar consolidar un movimiento transformador de empresas.

Movimiento que, por el momento, lo conforman más de 13.000 miembros en todo el mundo, 1.700 en España. A través de su trabajo, se pueden poner de manifiesto la evolución que han experimentado  incluyendo en sus estrategias corporativas proyectos e iniciativas que fomenten los ODS. Por poner algún ejemplo, actualmente hay un importante desarrollo de acciones que impulsan la reducción de la brecha de género siendo un 80% de las empresas del IBEX35 y un 79% de las empresas españolas adheridas al Pacto Mundial las que ya reflejan en sus memorias de sostenibilidad políticas de igualdad dentro de su entidad. Del mismo modo, se ha experimentado una favorable evolución en otras esferas que contempla la Agenda 2030, como la medioambiental, pues el 80% de las empresas del principal índice bursátil español afirman integrar el cambio climático en la gestión de riesgos de la entidad.

Más allá de las grandes empresas, merece una especial mención el esfuerzo realizado por parte de las pymes para avanzar hacia el desarrollo sostenible. Las pymes y microempresas han incrementado su interés en este ámbito de manera paulatina y el 61% de los firmantes de la Red Española actualmente son de esta naturaleza.

Para el Pacto Mundial es fundamental el papel de tracción que ejercen las grandes empresas, pero no dejamos de lado a las medianas, que constituyen el grueso del tejido empresarial y para las cuales se diseñan programas específicos orientados a que extiendan su estrategia sostenible a la actividad de su día a día. Para ello hemos ido estableciendo una sólida red de colaboradores y activando junto a ellos diferentes herramientas para facilitar su integración en el desarrollo sostenible. Entre otros, destacan los acuerdos firmados con CEPYME, el Instituto de Crédito Oficial o el Consejo General de Colegios de Economistas.

Lo que sí comparten las pymes con las grandes empresas es el hecho de que la ejecución de estas iniciativas repercute positivamente en su negocio pues las entidades encuentran importantes beneficios empresariales al implementar los Diez Principios y la consecución de los ODS. Algunos de ellos se traducen en la generación de nuevas oportunidades de negocio, promoción de la innovación, mejora de su reputación y de la relación con sus empleados, clientes, inversores y resto de grupos de interés, aumentando gracias a ello la eficacia operativa, la motivación y la retención de talento.

De forma resumida, sobre la implicación de las empresas en los ODS podemos considerar como muy positivo la generación de compromisos a favor del desarrollo sostenible, ciertas áreas con gran sensibilidad, como la igualdad de género o el cambio climático. Es responsabilidad de todos seguir trabajando para conseguir algunos de los retos más urgentes: que los ODS pasen a la estrategia de un mayor número de compañías; aumentar el porcentaje de pymes implicadas y activar las palancas necesarias para que todas las empresas pasen a la acción. Así se contribuirá a que esta década sea realmente decisiva.