José Raúl González, CEO de Progreso: “Tenemos la responsabilidad de generar ese optimismo propio de todo empresario para promover el desarrollo económico y social”

José Raúl González

CEO

Progreso

José Raúl González, licenciado en administración de empresas por la universidad Francisco Marroquín - UFM - de Guatemala y MBA en Economía y Finanzas por la Universidad de Rochester NY. Es miembro de la junta directiva de la Federación Iberoamericana de Cemento - FICEM. Ha sido decano de la facultad de ciencias económicas de la UFM, catedrático de economía y finanzas de esa facultad y miembro del comité de fiduciarios de la UFM. Actualmente es CEO de Progreso.

P: Cementos Progreso ha sido reconocida como una de las empresas más éticas del mundo por el Ethisphere Institute. ¿Qué piensas que deben hacer las organizaciones para generar una buena reputación y seguir aportando valor?

R: La reputación, buena o mala, es consecuencia de la percepción sobre el comportamiento de los colaboradores; dentro y fuera de las empresas. Por lo tanto, estrictamente hablando, no es posible “generar” una buena reputación. Esta se irá “generando” espontáneamente en base a la calidad de nuestro producto, la satisfacción de nuestro servicio, el clima laboral de nuestras empresas y cientos de otras variables. Las cosas buenas y las malas se traducirán en la percepción que sobre nosotros tengan clientes, proveedores, colaboradores, autoridades y público en general. Y con ello nos haremos merecedores de una buena o mala reputación.

La reputación es una variable extremadamente compleja. Por ello es mejor no tratar de gestionarla sino gestionar las cosas que si podemos controlar y que le agregan valor a nuestros productos y servicios. Si nuestros colaboradores trabajan bien en cada una de sus responsabilidades individuales y logran una buena gestión de las anteriores variables, deberíamos gozar de una mejor reputación. Y una mejor reputación debería redundar en un mayor valor para el patrimonio de nuestros accionistas.

P: Entre los portavoces más importantes de una organización están sus empleados. ¿Cuáles consideras que son las tres principales claves para generar la confianza y el ambiente laboral para que los empleados se sientan identificados y comprometidos con su organización?

R: Lo más importante es la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Cuando las personas notan esa coherencia creen y ello genera confianza. En Progreso nosotros exigimos que cada colaborador ejerza su liderazgo de acuerdo a lo que denominamos la Agenda de Liderazgo. En ella se resumen los comportamientos que esperamos de cada uno de nosotros dentro y fuera de la empresa. Si tuviera que mencionar los tres elementos más importantes de esa agenda diría que son:

Liderazgo genuino; que implica poder visualizar, ejecutar, desarrollar y modelar los comportamientos deseados por la compañía.

Compromiso con la sostenibilidad de la empresa; porque estamos gestionando un legado para las futuras generaciones.

Comportamiento ético.

Si desde la cabeza de la organización, pasando por los mandos medios y bajos logramos esta coherencia entre lo que decimos y hacemos, habremos sido exitosos en promover un ambiente de confianza y, por ende, un buen ambiente laboral. Es un reto que debemos superar de manera persona cada día.

P: ¿Qué consejos darías a aquellos que buscan estimular la creatividad de sus empleados para mejorar la proactividad de la empresa? ¿Cómo lo haces tú?

R: La creatividad surge dentro de un ambiente en donde el fracaso no es penalizado sino celebrado como un proceso de aprendizaje. Por lo tanto, yo comenzaría por promover un ambiente en el que la gente no tenga miedo de tomar riesgos, hacer las cosas de diferentes maneras, equivocarse, fracasar y seguir adelante en base a lo aprendido. A mi me gusta provocar a nuestra gente a que tome riesgos. Creo que hemos sido exitosos ya que tenemos un programa de mejora continua que es celebrado cada año otorgando premios denominados Granito de Oro. Esto proviene de que todos aportamos un granito de arena para el logro de los objetivos, pero de vez en cuando, alguien aporta un “granito de oro” por ser una solución más innovadora que las demás.

Lógicamente, para haber llegado a ese punto, tuvo que haber probado varias soluciones hasta encontrar la que se merece esa denominación.

Ahora estamos yendo un paso más lejos al haber creado una iniciativa que busca mejoras operativas pero que sean verdaderamente disruptivas. A este proyecto le hemos llamado ProgresoX porque queremos desarrollar iniciativas que hagan crecer exponencialmente otras iniciativas que han sido exitosas pero que vienen creciendo aritméticamente.

Esta será la prueba de fuego de lo que creemos que es un ambiente que estimula la creatividad y proactividad.

P: ¿Sientes que las diversas acciones que realizan las empresas desde un departamento de comunicación ayudan al desarrollo de un país o de la sociedad? ¿Cómo?

R: El departamento de comunicación es clave para el éxito de la empresa. De hecho, en Progreso, el eje de comunicación es uno de los pilares de nuestra Agenda de Liderazgo. Regresando al tema de la reputación, si bien es cierto que dije que ésta es una función compleja, la misma se puede resumir en que la reputación es función de lo que hacemos multiplicado por la forma como lo comunicamos, dividido por el contexto. De ahí que la comunicación sea tan importante.

Es decir, lo que hagamos queda opacado si no lo comunicamos efectivamente a los diferentes grupos de interés tomando en cuenta el contexto en el que esa comunicación se hará. Soy un ferviente creyente en la importancia de la comunicación corporativa y es algo a lo que le dedico un especial interés.

Creo que este proceso de comunicación es la forma como, desde nuestras empresas, podemos influir positivamente en nuestra sociedad. Tenemos la responsabilidad de generar ese optimismo propio de todo empresario para promover el desarrollo económico y social, así como otros valores positivos. Hoy las malas noticias están a la orden del día, pero no son una muestra representativa de lo que es la realidad cotidiana. Todos los días pasan más cosas buenas que cosas malas. En Progreso nos tomamos la tarea de comunicar lo bueno que pasa por nuestra interacción en la sociedad para buscando que esas buenas prácticas y optimismo se contagien al resto de ciudadanos. Estoy muy orgulloso del trabajo que hace en este aspecto nuestra gente de comunicación.