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NOTICIA13-ACTUALIDAD

Paulo Nassar, director-presidente de Aberje y profesor de ECA-USP

Paulo Nassar

Director-Presidente y Profesor

Aberje y ECA-USP

"El consejo es un órgano político - en el sentido más noble de la palabra - y por eso no puede ser protocolar", defiende Paulo Nassar, director-presidente de la Asociación Brasileña de Comunicación Empresarial (Aberje) y profesor titular de la Escuela de Comunicaciones y Artes Universidad de São Paulo (ECA-USP). Según él, la actual coyuntura política, social y cultural no da espacio para consejos con perfil sólo técnico.

Conferencista en el 75º Encuentro de los Consejeros Certificados IBGC, promovido el 15 de mayo por el Capítulo Rio Grande do Sul, Nassar resaltó la importancia de lo que llama intangible. Se refiere a cuestiones públicas, que impactan la vida de la organización y no pueden ser ignoradas: discusiones sobre raza y etnias, ética en la relación entre público y privado. "Es necesario analizar temas conductuales, culturales, sociales y de relaciones humanas, todos ellos apalancados por la tecnología de la información", alerta. El escenario instiga al consejero a analizar factores que extrapolan sus actividades tradicionales y exige el desarrollo de nuevas competencias. "El consejero de administración necesita alfabetizarse en términos comunicacionales y relacionales", afirma Nassar, en la siguiente entrevista:


 

¿Cuál es el papel del consejo de administración ante lo que usted denomina de intangible? Es importante que el consejo mantenga su competencia tradicional, basada en la experiencia y la sabiduría de sus miembros. Sin renunciar a esas cualidades, el consejo debe también ampliar su mirada hacia lo que llamo intangible: cuestiones sociales y culturales. Los consejos tradicionales, orientados hacia aspectos técnicos, se resisten a la idea, aunque estamos erosionados por los acontecimientos. Vamos a hablar del tema de compliance y corrupción. En los últimos cinco años, grandes organizaciones que actúan en Brasil, con facturación en el orden de miles de millones y que emplean a miles de personas, vieron sus marcas destruidas por una actitud conductual dentro de las relaciones público-privadas. En el ambiente internacional, también hemos tenido pérdidas billonarias por cuestiones conductuales de la alta dirección. Son ejemplos que demuestran que esta mirada integral en lo que se refiere a la cultura organizacional, las prácticas comportamentales, es necesaria.

¿Qué hay que cambiar para que los consejos se adapten al actual escenario social?

El consejo es un espacio singular, casi mítico. La percepción social es que está formado por personas de gran sabiduría. El más importante en este ambiente, asociado a un alto nivel de calificación, es el cambio de postura. Es necesario percibir que tanto empresa como sociedad forman parte del mismo territorio; y que las organizaciones estén alineadas con las expectativas sociales. Esta transformación es fundamental. No se espera que las empresas actúen sólo en el ámbito de los bienes y servicios, sino que trasciendan hacia una nueva dimensión social.

¿Qué cambia en la formación y las competencias de los consejeros?

Vamos a una visión aristotélica de los consejos. Aristóteles dice que la política organiza la polis. Metafóricamente, la empresa es la polis donde tendremos consejeros y alta dirección determinando las políticas a ser desarrolladas. Dentro de esa visión política contemporánea, incorporando los intangibles, el consejo no puede ser sólo técnico. El consejo es un órgano político – en el sentido más noble de la palabra – y por eso no puede ser protocolar. Si una organización está restringida a procesos, se vuelve analfabeta en términos comunicacionales y relacionales. Estamos en un momento de transición: de un consejo todavía cerrado, pero que se está abriendo a causa del tsunami social que golpea a la puerta. La apertura es una cuestión de supervivencia. No se puede separar el cuerpo y el alma, tangible e intangible. Es un solo paquete.

¿Qué puede ocurrir con las compañías que inmersas en sus propios negocios y no se adapten a esas nuevas demandas sociales?

Su futuro es de destrucción de marcas y de valor, tanto económico y como social. Hoy, el papel de las empresas no se restringe a diseñar una acción industrial y comercial.

Fuente: http://emkt.ibgc.org.br/emkt/tracer/?1,4843830,dd1cb109,7c80

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